Macri busca seducir al círculo rojo para ganar en octubre

Hoy, el presidente Mauricio Macri se encuentra en una encrucijada en donde la economía arroja por ahora solo malas noticias, y su gurú de cabecera, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, habría bajado la consigna inversa:de economía, ni hablar“.

Resultado de esa orden de campaña es el esfuerzo comunicacional que el gobierno está haciendo para instalar otras temas, como la inseguridad (pistolas Taser, baja de la edad de imputabilidad), corrupción (ley de extinción de dominio) y el liderazgo internacional del presidente Macri (la crisis de Venezuela).

Aunque estas inteligentes iniciativas para cambiar la agenda ayudan, no logran modificar la realidad que queda plasmada en todas las encuestas, de todos los colores políticos: la principal preocupación de los argentinos hoy es la economía.

Sin embargo, pese a los esfuerzos del gobierno por esquivar el tema, no solo lo vuelve a traer a la agenda la oposición: la gente habla de economía, y mucho. Se queja y está de muy mal humor.

Toda la estrategia de Durán Barba parecía estar centrada en un altamente probable ballotage de Macri confrontando con la ex presidenta Cristina Kirchner. En la polarización, aun cuando hoy las encuestas estén arrojando paridad en esa hipotética segunda vuelta, Macri saldría ganador. Su mala imagen y la desilusión que causó en muchos de sus propios votantes es mucho menos gravosa que el pánico que genera en la mayoría del electorado la perspectiva de un regreso del kirchnerismo al poder. Eso no lo miden las encuestas, pero si los matices que permiten identificar los focus group.

Pero una segunda vuelta ganada “por descarte” y sin mucho entusiasmo, como “mal menor”, a Cambiemos difícilmente le sirva para enfrentar con más éxito el segundo mandato de Macri. Necesita un buen resultado en la primera vuelta. Principalmente porque precisa más de 36 o 37 por ciento de los votos para conservar su fuerza intacta en la Cámara de Diputados. Con un resultado global de 42 por ciento, como el que obtuvo en 2017, incluso podría arañar la mayoría propia en la cámara baja, lo que le daría una calidad muy distinta a la gobernabilidad en esa nueva y desafiante etapa en la que tendrá que lidiar con la herencia del kirchnerismo casi intacta más los importantes vencimientos de deuda que le esperan a partir de 2020.

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