Luego de escuchar las declaraciones televisivas del cerrajero que estuvo presente en el departamento de Alberto Nisman, la empleada doméstica del fiscal, Gladys Gallardo afirmó que hubo un dato que le pareció extraño. Esto se debe a que según ella, cada vez que su jefe estaba solo en el departamento la puerta de servicio estaba cerrada con una traba que solo se abría de adentro. Mientras que el día en que el fiscal fue hallado sin vida, no.

“El siempre que estaba solo ponía la traba. Era una traba de esas redondas. Tiene que haberle abierto a alguien”, dijo Gallardo, volviendo a hacer hincapié en ese dato. También comentó que si bien ella tenía la llave de servicio, cada vez que iba a trabajar al departamento de Nisman, debía tocar el timbre para poder entrar.

En sus declaraciones en la fiscalía contó que la última vez que vio a su jefe con vida fue el jueves anterior a su muerte, aclarando que la lista para ir de compras al supermercado la había escrito ella y no Nisman como se pensó en un primer momento. Además dijo que ese día no se despidió de él cuando se fue del departamento. Ya que el fiscal se encontraba durmiendo “como nunca”, luego de haber pasado el día trabajando y atendiendo a los medios de comunicación que lo llamaban para hablar sobre su denuncia.

Asimismo sostuvo que ese día mientras trabajaba en el departamento, su jefe le habló de las repercusiones que tuvo su denuncia, afirmando que Nisman le dijo “me van a querer voltear, pero no van a poder”.

También hizo referencia a un mensaje de WhatsApp recibido por el fiscal en el cual le confirmó regresar de sus vacaciones antes por cuestiones de trabajo y que la necesitaba, a lo que ella le respondió no tener problema. Por último, Gallado dijo que se enteró de la muerte de Nisman cuando la llamó uno de los custodios del fiscal para avisarle que lo habían encontrado sin vida.
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