Venezuela: Un país en llamas

Durante varios meses, Venezuela se ha visto sacudida por manifestaciones populares masivas contra el régimen de Nicolás Maduro, lo que ha llevado al país a una distopía de la disfunción económica y criminalidad.

Como era de esperarse las demandas de la oposición tuvieron eco en la mayoría de los vecinos de Venezuela en la Organización de los Estados Americanos: liberar a los presos políticos, celebrar elecciones democráticas, y tomar medidas para remediar la escasez drástica de alimentos y medicamentos, entre ellos, aceptar la ayuda humanitaria.

Por su parte, la respuesta del régimen ha sido brutalmente inflexible. Ha reprimido a los manifestantes de la oposición con balas de goma y los ha envuelto en gas lacrimógeno; desde entonces decenas de personas fueron reportadas muertas en las manifestaciones. También ha anunciado su intención de retirarse de la OEA, en la que se ha enfrentado a demandas para someterse a una carta democrática que garantiza la libertad de reunión y las elecciones libres.

Sin embargo, pese a resistir en el poder, Maduro sabe que cada día que pasa la tensión aumenta más y más al mismo tiempo que su popularidad como mandatario venezolano y su imagen decrecen proporcionalmente a cada represión que ordena sobre los manifestantes de la oposición que salen a las calles del país bolivariano a expresar su enojo para con el gobierno chavista.

No obstante, diferentes organismos internacionales han llamado en varias oportunidades a la paz entre el chavismo y la oposición, algo que lamentablemente cada día parece estar más lejos de poder concretarse.

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