Aparecen un gran secreto de Freud

Sigmund Freud inicialmente había pensado estudiar abogacía (en realidad porque le interesaba el discurso de la política, pero en esa época no se diferenciaba la carrera o sería mejor visto socialmente estudiar abogacía). Sin embargo, se impresionó con la lectura de La naturaleza de Goethe y cambia su vocación hacia la medicina.

Algo así relata Freud mismo en su autobiografía, pero resulta que el texto en cuestión no era de Goethe sino de un teólogo: Tobler. Error que también llamó mucho la atención de sus posteriores biógrafos y es usualmente entendido como un deslizamiento, que las aspiraciones del poeta y del artista no son ajenas a la del investigador. A Freud lo que le interesó fue la investigación, desde el inicio de su carrera profesional.

Las vueltas de la vida hicieron que Freud fuera honrado con el Premio Goethe de Literatura en 1930 y su afición por las letras se observa a lo largo de su obra.

Cultivó distintos géneros literarios desde el ensayo hasta el epistolar, disfrutaba mucho del intercambio de cartas con sus colegas, amigos, familia, hijos y esposa o pacientes que viajaban. Son famosas, y se encuentran editadas, las cartas a sus hijos o a su mujer Martha, el intercambio con su amigo Fliess durante muchos años, con Albert Einstein sobre la guerra, con Marie Bonaparte quien tomara un rol protagónico los últimos años de su vida e incluso la misiva que escribiera a la Gestapo antes de su partida a Londres.

Entonces, que se exhiban tres cartas de Sigmund Freud no suena a ninguna novedad.

 

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